Aquello que nunca pensaste,
aquello que nunca creíste,
aquello que siempre añoraste,
aquello que siempre quisiste.
El recuerdo prevalece,
con sólo cerrar los ojos,
revives lo que pasó.
¡Pero por qué de esta forma
todo tuvo que pasar!
¿Será que volvamos a vernos?
Pero mientras,
todo tendrá que seguir.
miércoles, 30 de noviembre de 2011
lunes, 28 de noviembre de 2011
Hiding my heart
I met someone by accident.... but like everything I've ever known, you disappear one day, so I spend my whole life hiding my heart away and I can spend my whole life hiding my heart away.
viernes, 25 de noviembre de 2011
¿Cómo puedes no darte cuenta?
Hay quien dice que el miedo no es parte de mí, que la energía y la locura me abrazan. Se equivocan, si pudiera quitarme el disfraz lo haría.
Todo se ve con cierta claridad hasta que te paras a pensar en los detalles, en esos pequeños matices que te hacen profundizar en cada tema, te hacen dudar e inevitablemente te vuelven temerosa, que no temeraria.
Sé que no hay forma de convencerte de que por mucho que le des vueltas a las cosas, por mucho que creas que ahora es sí cuando antes era no, por mucho que te parezca diferente… nada cambia de la noche a la mañana (no sé si por desgracia o por fortuna, pero así es). Cuanto antes te des cuenta, mejor; menos futuro sufrimiento innecesario. Lo único que cambia es tu percepción de las cosas, unas veces te vuelves optimista y crees que puedes conseguir todo lo que te propongas y quieras, que no existen límites; y otras, pesimista haciéndote pensar que no vas a superar los obstáculos que van apareciendo conforme caminas sobre los días del calendario, días que vas tachando conforme terminan y te das cuenta que sigues igual que al principio, que lo único que ha pasado y queda atrás es el tiempo. Unas palabras, un gesto, una sonrisa… pueden desmontarte las bases de lo que tenías más o menos claro, pueden hacerte replantearte cosas antes inamovibles.
¿Realmente merece la pena autoengañarte? Puede que no te des cuenta en ese momento, pero la respuesta es no. Ese tiempo que desaprovechas creyendo lo que no es, no vuelve, se pierde… y la vida es demasiado corta como para estar tirando los segundos, minutos y horas como si no tuviesen ningún valor, y sobre todo innecesariamente. Por si esto no fuera suficiente motivo a tener en cuenta, ¿crees que vale la pena sufrir a lo tonto? Tampoco.
¿Cómo puedes no darte cuenta? Te prometo que lo intento, pero no lo entiendo. Quizás sea porque ya he aprendido la lección, casi nada es lo que parece.
Pd: creo que cualquiera que lo lea puede sentirse identificado, al fin y al cabo nadie es de piedra...
martes, 22 de noviembre de 2011
¿De verdad que no?
¿Cómo no te puedes dar cuenta? ¿Cómo no puedes darte por aludido? Con todo lo que digo y escribo de ti, y no dices nunca nada...
Tú mandas indirectas, yo entiendo esas indirectas, estamos solos y eres diferente que cuando hay gente por medio. Me dices muchas cosas amables, cariñosas, tiernas, pero llega un día y no me hablas en dos semanas. Te preocupas por mi, sí, pero no de la misma manera que el resto de la gente de mi alrededor.
Si analizo todas nuestras conversaciones, y cogiera pequeños fragmentos y los leyera en alto, pensaría que estamos en un tonteo continuo, pero sin embargo, hay otros fragmentos que deshacen todo razonamiento lógico, es un ahora voy y ahora no voy, te tiro la caña, pero la recojo.
Hay momentos, en el que pienso que quieres algo más que ser sólo amigos, pero hay otros en los que me siento como tu mejor amiga, en la que confías de manera irracional. Me ayudas más que nadie, sabes qué decirme en cada momento aunque haya frases que se queden marcados para siempre, porque resultan ser la verdad, y la verdad duele, y más si te la dice la persona a la que amas, o crees amar. Pero no pasas al paso siguiente, al nivel siguiente, y no se si es porque no quieres, no te atreves o no debes. Pero esa incertidumbre que tienes, yo también la tengo.
Por mi cabeza pasan muchas situaciones que hemos vivido, que de normal con un amigo no se viven, gestos, miradas, palabras... que me hacen creer una cosa, pero luego no es nada. Puede que te pase lo mismo que a mí, que no sepas lo que siente el de enfrente, pero esto nos perjudica a los dos.
Lo que se, es que si te veo con otra persona a tu lado, no podré seguir adelante, y será en parte por mi culpa, por no decirte lo que siento, pero creo que no debo.
Sin más...
Mientras no se sepa la verdad, las heridas del pasado continuarán abiertas y sin cicatrizar. Conocer la verdad duele, sí, pero es sin duda una acción altamente saludable y liberadora para nuestra cabeza a largo plazo. La verdad duele una sola vez, y la mentira cada vez que nos acordamos. Esa angustia de no saber la verdad desaparece con el tiempo; el tiempo todo lo cura, o eso dicen...
domingo, 20 de noviembre de 2011
¿Razón o Corazón?
Me he planteado esta pregunta cientos de veces… y a pesar de ello, no consigo llegar a una respuesta clara. ¿Qué debo hacer?
Hay dos opciones, seguir lo que la razón te dice; o bien, guiarte por lo que el corazón te dicta… ¿Cuál es la opción más acertada? Creo que la decisión también depende del momento y de la situación que estás atravesando…
Seguir lo que tu cabeza te dice quizás sea lo más objetivo, lo más sensato; te guía acerca de lo que crees está mejor aunque sea de una manera inconsciente, sin que todavía te des cuenta, llámalo intuición, intuición que bastantes veces acierta. Podría compararse con una falsa pitonisa que todo lo sabe antes de que suceda. Sin embargo la vida no es ni mucho menos así, sino que es una continua aventura, es impredecible, es un continuo arriesgar, es ganar unas veces y perder otras... Por el contrario, guiarte por lo que tu corazón te dicta es hacerlo de una manera más visceral, más emocional y sentimental. Aparentemente parece ser la mejor opción, pero no lo es. El corazón a veces te engaña haciéndote creer cosas que no son, haciéndote pensar que todo es posible, haciéndote soñar… y en ese momento no te das cuenta de la realidad. Es como estar en el mundo Yupi que tan sólo tú eres capaz de ver. Quien dice mundo Yupi, dice mundo Ouch (me lo acabo de inventar) en el qué la soledad es tu fiel compañera, y de igual manera, nadie más puede verlo.
Creo que puede decirse que existe también un término medio, guiarte por la cabeza y por el corazón simultáneamente, pero no plenamente, sino protegiéndote. La sobradamente conocida como “coraza” es algo que nosotros mismos nos imponemos para intentar evitar posibles daños futuros, quizás podría compararse con un escudo; escudo que te hace luchar plenamente sin tener miedo a nada sabiendo que estás protegido, aunque sí teniendo cuidado ya que en cualquier momento te lo pueden arrebatar. Es como quien se pone un abrigo en pleno enero para protegerse del frío y que a pesar de que lo lleves, hay veces que el frío lo traspasa como si nada, el frío se te mete en el cuerpo y no hay forma de sacártelo, pasándolo mal en esos momentos. Igual ocurre con la coraza, no siempre realiza su función; al menos ya estamos avisados ya que nos la hemos impuesto nosotros mismos y no somos de piedra, y sabemos que si es enero aunque llevemos abrigo podemos acabar pasando frío…
Visto lo visto, ¿qué es mejor? No lo sé.
Visto lo visto, ¿qué es mejor? No lo sé.
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